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"Ella
vibra e irradia amor.
Yo me he sentido por ella acogida, consolada, acunada y lanzada al
mundo."
Pepa Campos
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Queremos
mucho y damos poco.
Queremos
comprensión y nos olvidamos de comprender.
Tenemos
la certeza de que si el otro cambia seremos felices,
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Esa relación
con nuestros padres es la
primera, es la fundamental.
Si uno no puede sanar o equilibrar esta
relación,
es muy difícil
que pueda vivir otras relaciones de forma
madura,
en desarrollo.
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Es uno de los temas que Claudio Naranjo aborda
con mucha énfasis últimamente: “la educación no educa”.
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Perdemos la oportunidad
muchas veces de estrechar relaciones, de cultivarlas de verdad
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La
muerte es la mejor consejera. Y al final, si no es la principal, una de
las funciones de nuestra vida es prepararnos para este pasaje.
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Cuando la relación de pareja es fructífera y buena todo
lo demás parece funcionar mejor, incluso la mía conmigo mismo. Me sobra
tiempo, no tengo que estar peleándome, entonces puedo estar conmigo
mismo.
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Pero lo principal
es saber abrir el corazón. En el momento en que uno abre el corazón al
otro es como que tu empiezas a ver al otro también,
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Podemos tal vez incluir también ahí a los
hermanos, cuñados, personas de nuestra generación. Y, ¿qué pasa? ¿Tenemos
capacidad realmente para construir y cultivar estas relaciones?
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"honro a mi
padre y a mi madre", agradezco que me dieron la vida, pero sigo mi
camino.
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Yo tenía mis hijos pero en cuanto no pude sanar mi
relación totalmente con mi padre y con mi madre yo no conseguía
ser madre.
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La culpa es una excusa para no asumir, no actuar, no cambiar,
permanecer en la parálisis. Cuando uno se ve de verdad, duele, es feo,
no nos gusta nada ver nuestros errores.
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Les
voy a presentar a Suzana Stroke, Suzy para quien la conoce más de
cerca, ya que sé que muchos de vosotros la conocéis de forma más cercana.
Yo me siento profundamente honrada de tenerla hoy entre nosotros.
La conocí hace muchos años cuando yo hacía el SAT con Claudio Naranjo.
Ella trabaja con Claudio desde 1.990 en los SAT.
Os
cuento un poquito de su curriculum para luego contaros otro tanto
sobre su corazón y su alma. Nació en Hungría y luego vivió y creció
en Brasil. En la primera parte de su vida estudió matemáticas, luego
abandonó esto y se dedicó a la Psicoterapia. Suzy es psicoterapeuta
dedicada a dirigir grupos desde 1979, además de formar y supervisar
terapeutas y armonizar las relaciones entre los distintos miembros
de los equipos. Fundadora y directora del Centro Cultural de Investigación
y Desarrollo Humano en Belo Horizonte (Brasil). Su enfoque personal
acerca de la vida en pareja así como la armonización de las relaciones
interpersonales dentro de las empresas y también sus trabajos con
grupos de padres con focos en las relaciones con los hijos ha sido
motivo de visitas a diversos países europeos y americanos. Lleva veinte
y cinco años trabajando con el proceso Fisher-Hoffmann
Yo
me siento muy cercana a ella, poco antes de entrar se lo decía, la
siento como la encarnación de la feminidad en la tierra, es una mujer
muy femenina, una madre en el sentido de la capacidad de acoger. Madre
como la gran matriz donde hombres y mujeres pueden desarrollarse,
yo he aprendido eso de ella. Ella como la gran matriz que invita tanto
al hombre como a la mujer a que confíen y a que se lancen a la vida.
También la siento una mujer alquímica (la alquimia es la capacidad
de transformar metales bajos en metales de alta calidad). Ella transforma
las emociones, las bajas emociones en emociones de alta calidad. Ella
vibra e irradia amor. Yo me he sentido por ella acogida, consolada,
acunada y lanzada al mundo.
Le
paso la palabra a Suzy.
No
sé por donde empezar.Te agradezco mucho tus palabras, tu amistad de
tantos años, la invitación de estar aquí en tu centro y poder estar
también con todos ustedes. Hay muchas caras conocidas y otras que no
conozco; de
todas maneras me siento muy acogida. Sevilla parece ser un lugar que
propicia mucho eso, su sol, su calor, es como mi tierra, estoy como en
casa.
El
tema de esta conferencia son las Relaciones Humanas. Es un asunto que me interesa desde
hace muchos años, con el cual trabajo profesionalmente y con el que
estoy todo el día, las veinticuatro horas. Siento que es fundamental en mi
vida y pienso que también en la de casi toda la gente.
Empecé
trabajando, como decía Pepa, con el Proceso Hoffman cuando iniciaba mi
carrera como terapeuta.
Ese proceso facilita
en su despliegue -intrapsiquico- limpiar, sanar la relación del hijo con
su madre y su padre cuando ya no es un niño...Los hijos,
nosotros, los grandes, los adultos, necesitamos volver atrás y poder
equilibrar la relación con ellos.
Esa relación con nuestros padres es la
primera, es la fundamental. Si uno no puede sanar o equilibrar esta
relación, es muy difícil que pueda vivir otras relaciones de forma
madura, en desarrollo.
También en mi trabajo desde hace bastante
tiempo me ocupo de explorar la relación de pareja. Es uno
de los lugares más importantes, donde se desarrolla el drama de
nuestra vida, donde ocurren cosas constantemente.
Y
además en la relación de
los padres con los hijos; como la de nosotros ahora, con nuestros hijos, ¿Qué
pasa ahí?, ¿Por qué tenemos dificultad en relacionarnos con las
generaciones más jóvenes?, ¿Cómo establecer los vínculos?
Seguramente
estas relaciones están basadas siempre en el amor; pero parece que los
puentes no funcionan tan fácilmente como nos gustaría o creíamos
cuando el bebé era pequeño
y estaba bajo nuestro control,
porque cuando el niño crece y se transforma en un adolescente las cosas
cambian, no son tan fáciles. No sabemos muy bien cómo llegar al otro, a este
otro tan íntimo que es nuestro hijo. Yo siento que esta es una relación
fundamental en la vida.
¿Y qué pasa con los lugares de trabajo?..
En el ámbito profesional, donde las
personas necesitan respetarse, comprenderse; necesitan saber unir, y a la
vez separar, la parte profesional de la humana. A veces en las empresas
se olvida lo humano, se utilizan a los empleados como si fueran máquinas
para que produzcan cada vez más, pero se olvidan que ahí hay un ser
humano y que ese ser humano necesita ser tratado como tal. Mi labor es
restaurar, integrar estas relaciones en el ámbito laboral.
Relacionarse
es algo que todos nosotros necesitamos. A través de las relaciones uno
aprende, crece e intercambia. Hay algunas personas que están más
aisladas, que son autosuficientes, independientes, pero incluso éstas
necesitan del otro, necesitan del mundo, somos seres gregarios.
Yo
pienso que estamos aquí, en este planeta, para aprender unos con otros, en relaciones que van desde las más intimas
como son las relaciones dentro de una misma casa, hasta aquellas aparentemente poco importantes, como
la relación que tengo con la persona a la que le compro el pan todos
los días. Puede ocurrir que durante veinte años le compre el pan a la
misma persona y ni siquiera sepa su nombre. Es
interesante observar esto, ¿verdad? Estamos viviendo en un mundo bastante frío donde
tenemos miedo uno del otro, y para protegernos, cada vez nos relacionamos
menos. En realidad, no sé si cada vez menos, o más, porque no sé muy bien
como medir esas cosas. Pero siento que nos relacionamos menos de lo
necesario; el corazón de cada uno está insatisfecho.
Las
relación más importante, la del origen, es la relación con
nuestros padres, con el ambiente, donde nacimos, donde se creó la carencia de amor. Todos nosotros recibimos menos amor
y menos aprobación de la que necesitábamos para desarrollar nuestro
potencial y con esta carencia y debido a ella, aprendemos
nuestro sistema de ideas, salimos de ese ambiente con ideas muy
concretas de cómo debemos ser, y de cómo es el mundo. Salimos de ese
ambiente muy empobrecidos en nuestro mundo emocional. Crecemos, y nos
convertimos en adultos, nuestro cuerpo ha crecido, pero emocionalmente seguimos
dependiendo de ese amor no recibido en la cantidad que lo necesitabamos;
y
eso lo transferimos a todas las relaciones futuras.
Primeramente
buscamos la pareja.
Buscamos
una pareja con la ilusión de que nos va a
llenar todo aquello que no recibimos de nuestros padres en la
infancia. Salimos con esa ilusión de que realmente eso ocurrirá. Hay
personas que ya escucharon eso miles de veces y caen en la
trampa. Es más fuerte que uno. Puede ser que hayas leído, escuchado, o
pasado por terapias, pero de pronto te ves exactamente
haciendo lo mismo, poniendo en el otro todas tus expectativas, imaginando que
él será tu salvador, entonces creas la relación
con estas expectativas, y seguramente el otro también. Los dos
entran con lo mismo, con cosas no dichas, siendo muy poco conscientes.
Y
ocurre la fase de la pasión. Hablábamos de eso un poco antes. No
todos, aunque muchos empiezan una relación con el enamoramiento y ese
momento es divino, es mágico, todo parece absolutamente perfecto,
no falta nada, lo único que uno necesita es a él o ella a su lado y
así poder ser la persona más felíz del mundo.
El
enamoramiento me hace mejor, me permite exponer mis mejores cualidades. Yo
quiero conquistar al otro. Quiero mostrar lo mejor de mí. Quiero ser
el centro de la vida del otro. Quiero que sea mi centro, el centro de mi
vida. Hago del otro mi total dependencia. Dependo del otro para ser
feliz. Eso no me viene a la mente de forma clara, pero es lo que ocurre.
Pasado
un tiempo la pasión se va, no dura. Me imagino que todos lo sabemos y
hemos pasado por la experiencia. Viene la rutina, el día a día, otros
compromisos, necesidades, y de pronto ya no estamos más mostrando lo
mejor de nosotros, lo que queremos ahora es que el otro cumpla con
nuestras expectativas, todas, pues "yo lo elegí como mi salvador, y
como lo amo,
entonces obviamente va a satisfacer todo lo que necesito". El
razonamiento es tan obvio para mi como dos más dos es igual a cuatro.
Comienzan
las frustraciones, los
conflictos, los desencuentros y la relación no crece, cada uno está
esperando algo del otro.
Queremos
mucho y damos poco.
Queremos
comprensión y nos olvidamos de comprender.
Tenemos
la certeza de que si el otro cambia seremos felices, y estamos esperando
que el otro cambie, para entonces yo quizás dar un pasito.
Las
dos personas entran en el mismo juego, y eso causa distancia, abismo,
incomunicación, separación, muchas veces relaciones que se
enfrían, que se mantienen por conveniencia, otras veces son relaciones
de mucho conflicto donde las personas están peleando para intentar
convencer al otro de que tienen la razón.
La
pareja es un lugar en donde aprender a relacionarse es fundamental,
aprender a comunicarse con el corazón limpio, aprender a ver donde
estoy yo y donde estas tú y qué hacemos juntos, para que estamos
juntos, porqué al fin y al cabo elegimos una vida de a dos, juntos.
Es
como aprender a mirar, no desde nuestras proyecciones y expectativas,
sino desde lo que soy, y lo que es el otro, el yo y el tu individuales que
juntos pueden realmente formar -yo-tu- un nosotros que funcione, que sea
constructivo.
Nosotros
no fuimos educados para saber relacionarnos de una forma constructiva,
no fuimos educados para relacionarnos de ninguna manera, es algo que no
pasó en la educación. Es uno de los temas que Claudio Naranjo aborda
con mucha énfasis últimamente: “la educación no educa”.
Entonces,
de la relación de nuestros padres, nosotros como hijos pasamos a la
relación de pareja, la relación amorosa, o pseudoamorosa, hasta que
pueda realmente ser amorosa de verdad.
Casi
naturalmente se forman familias, y vienen los hijos. Si no aprendemos
realmente a relacionarnos vamos a estar repitiendo historias, pasando a nuestros hijos exactamente lo que recibimos y
que, ya lo sabemos, no fue muy satisfactorio. De esta manera no podremos
dar a los hijos una nueva oportunidad, estaremos simplemente dejando
pasar el tiempo.
Y
si miramos atentamente, las historias son muy semejantes.
En
la mejor de los casos acumulamos culpas que intentamos compensar de
alguna manera y a veces en el intento de compensar llevamos a nuestros
hijos a la sobreprotección, con un montón de regalos, con un montón
de cosas superficiales para compensar lo más profundo que nos sentimos
incapaces de dar.
Otro aspecto sería lo social, las
amistades, las personas con quienes podemos intercambiar, que son tan
importantes en nuestra vida. Podemos tal vez incluir también ahí a los
hermanos, cuñados, personas de nuestra generación. Y, ¿qué pasa? ¿Tenemos
capacidad realmente para construir y cultivar estas relaciones? ¿Tenemos
tiempo para invertir en eso o será que es verdad que solo tenemos
conocidos en nuestra vida, esas personas con las que nos encontramos en
los bares, tomamos una y otra copa, hablamos de política, de fútbol, o
de cualquier tontería menos de nosotros mismos, y a veces volvemos a casa más vacíos de lo que salimos?
Cumplimos
con lo social, gastamos el tiempo o dejamos un poco de nuestro estrés o
del cansancio de la semana. Estamos en estos encuentros superficiales
los viernes o los sábados, tres, cuatro o cinco horas, llegamos a casa
borrachos, dormimos un montón y tal vez al día siguiente no nos
acordamos ni con quien estuvimos. Y nos preguntamos qué personas eran
esas: son personas que a veces encontramos para cumplir con esa
superficialidad.
Pero nuestra
intimidad, y la intimidad del otro no fueron tocadas.
Perdemos la oportunidad
muchas veces de estrechar relaciones, de cultivarlas de verdad,
postergamos lo que es importante, postergamos la vida como si imaginásemos
que somos eternos, como si siempre hubiera un mañana. Nos olvidamos que puede no ser así. Muchas veces perdemos
justamente algo muy importante que son las relaciones.
A veces, pregunto
a la gente cuantos amigos verdaderos tiene. La gente se detiene y
me dice, “yo pensaba que tenía pero, en verdad no lo sé,
pienso que sí pero, no tengo la certeza”. “La persona que yo siento
que es más amiga mía ahora vive en no sé donde”. "Ah sí" digo yo, y
"¿tu le escribes?". “¡Ah no!, está muy lejos”, me
responde.
La persona más
amiga mía está muy lejos, se cambió de ciudad, de país, entonces ya
no me interesa, ya no le voy a dedicar un tiempo escribiéndole una
carta, ¿tan amigo era?. Y con esto podemos concluir cómo es nuestra
relación con un amigo y con la sociedad.
Qué
interés tenemos en el mundo como está. El mundo esta pasando por un
momento histórico muy crítico, la sociedad es una sociedad injusta,
funciona caóticamente, o simplemente no funciona, y cuanto peor está más
nos alienamos. “Es muy complicado, no nos interesa, no podemos cambiar
nada”. Realmente no podemos cambiar nada. El alienarnos impide que
cualquier cosa nueva surja y al final estamos en manos de alguien que
nosotros elegimos, entonces el problema es suyo. Que haga con el mundo
lo que quiera, a mí no me interesa, lo que me interesa es mi familia,
mi entorno. Si eso funciona, si estamos todos bien, lo demás no me
interesa.
¿Somos
seres sociables? Nos olvidamos a veces que estamos viviendo en este
planeta, que tenemos cosas que ver uno con el otro, aunque cada vez
menos queremos darnos cuenta de esta realidad. No queremos
responsabilizarnos por ello.
A
pesar de que la información corre rápidamente, mucho más que años
atrás, esto nos torna más fríos. Recibimos la información como si
fuera de otro planeta, de Marte o Urano, no del planeta donde vivimos.
En la época donde no había tanta información lo que pasaba con el
vecino me llegaba más, ahora no. Nos acostumbramos a que las
desgracias son tantas que mejor protegerme para que no me ocurra a mí,
no me interesa todo lo demás.
Esa
es la manera en que más o menos nos “relacionamos” a nivel social.
¿Y
el nivel profesional? También es un ámbito
importante. Vivimos un tercio de nuestra vida en lo profesional,
donde ponemos el máximo de nuestra energía, tenemos que ganar dinero,
tenemos que tener éxito. Eso es lo que nos enseñaron, esperan eso de
cada uno de nosotros, que seamos personas exitosas.
Éxito significa dinero, y la sociedad de consumo lo exige. Entonces tengo que trabajar mucho,
convertirme en una persona
competitiva, cerrarme, tengo que estar paranoico mirando para
ver quien quiere cortarme el cuello, envidiando
o siendo envidiado y voy acumulando angustias, ansiedad, estrés y un
control para poner la cara de que está todo perfecto y que yo soy una
persona de éxito.
Y
después un ataque de corazón era de se esperar.
Pero
el lugar que debería darme satisfacción, donde yo podría
desarrollar mi capacidad creativa, aquello que realmente tengo para
dar al mundo, donde yo podría aprender tanto, que es el
ambiente profesional, donde yo estoy pasando un tercio o más de mi
vida, en ese lugar no consigo estar a gusto, relajada, ser yo misma,
estar entre amigos, con personas con quien puedo intercambiar, crecer,
dar, nutrir, ser nutrida. Yo no veo ocurrir eso.
Estamos siempre con
miedo a que aparezca alguien que me quite el puesto, entonces me acomodo
en algún empleo donde ya tengo la garantía del dinero que me va a dar
todos los meses, que me garantiza mi estatus quo, que me garantiza el
pago de mis cuentas, que me permite vacaciones anuales, que me
proporciona todo lo que necesito, o que imagino que necesito, y ahí me
acomodo y me trasformo en una persona mediocre, que no se permite
desarrollar. Y ése debería ser el ambiente más sano, ya que es donde
estoy tanto tiempo. Y no sólo no es sano sino que me quita la capacidad
de elegir, me quita la alegría para cuando vuelvo a casa.
Entonces
mi pareja, mis hijos tienen que comprender que yo estoy pésimo porque
pasé el día pésimo, que estoy cansada. Entonces no sólo en el trabajo
lo paso pésimo engañándome, sino que también llevo lo mismo a mi casa.
Tal vez, ahí, hasta sea peor, porque ahí puedo sacar la mascara, el
control y dejar salir todo mi estrés y mi ansiedad y mi angustia, mi
tristeza, mi dolor. La familia sufre las consecuencias. Mi cuerpo, mi
salud se deteriora.
¿Y
la relación conmigo mismo, existe? ¿Cómo estoy yo, cómo me siento
dentro de mi cuerpo?. ¿Tengo un cuerpo? A veces me acuerdo de él
cuando estoy fea, ahí me da señales de existencia. Sino, lo uso y abuso, pero no
me conecto realmente. ¿Quién soy yo, dónde estoy,
para dónde voy, quién es ese ser?
Muchas
veces cuando uno pregunta ¿quién eres?, la respuesta inmediata es mi
nombre, mi edad, mi profesión, mi estado civil, cuántos hijos tengo, mi
dirección postal, mi e-mail. Eso me identifica, ya, nada más.
Cualquier cosa, un poquito más allá de eso es imposible.
"¿Quién eres?". "Ya te dije todo... ¿Qué más quieres saber
de mi?”.
No
hay tiempo, estamos siempre con prisa, tenemos un montón de
explicaciones, justificaciones para no estar con uno mismo. Y
probablemente tengo miedo de estar conmigo mismo. Porque de esa
manera voy a tener que cambiar cosas y prefiero que el otro cambie, no
yo, es más
fácil. Entonces me escapo de mí, de mi propia vida, de mi
propia existencia, me escapo de saber si soy feliz o no, si
estoy
viviendo la vida que elegí, si alguna vez la elegí, si estoy
haciendo
lo que me da placer. A veces olvido preguntarme cómo estoy, qué
estoy haciendo aquí, cuál es realmente mi función como ser
humano.
Y
por último la relación con Dios, con la creación, o como quiera que
se llame, la vida espiritual, la relación con la muerte.
A
nadie le gusta mucho relacionarse con la muerte, pero está ahí, desde
el día que nacimos nos acercamos a la muerte. Pero eso nunca nos lo
enseñaron, simplemente es como un tema aparte, no se toca.
La
muerte es la mejor consejera. Y al final, si no es la principal, una de
las funciones de nuestra vida es prepararnos para este pasaje.
Pensamos
que siempre hay un mañana. A veces nos damos cuenta de que no es así,
cuando ya es tarde. A veces la muerte llega y te lleva y tu dejaste de
relacionarte, dejaste pasar oportunidades de decir "yo te
quiero". A veces pasó el momento, ¿cómo quedó tu corazón?. A
veces aprendemos con golpes duros de la vida y otras somos tan duros,
que la vida tiene que darnos golpes duros para hacernos despertar. Hay
personas que a veces pierden un hijo. Yo siento que perder un hijo es el
dolor mayor, y cuando eso ocurre normalmente se necesita un tiempo
bastante grande para poder asimilar la lección, porque no es catástrofe,
no es castigo, nos tocó vivirlo y por algo será, si seguimos nosotros
vivos por algo será también.
Con
esas experiencias hay que aprender duramente. Hay otras personas que
aparentemente tienen una vida tranquila. Las personas que han pasado por
sufrimientos consiguen tocar más hondo. Las que tienen una vida en la que no
pasa nada, son personas muy agradables, muy tranquilas, muchas veces muy
amigas, alegres, aparentemente sanas, pero como que les falta un poco de
hondura, profundidad. El sufrimiento enseña. No estoy diciendo que
debemos estar buscandolo. Ese sufrimiento auto-inflingido
que utilizamos como apegos, sino el sufrimiento que la vida nos trae, no
el que nos inventamos.
Entonces
la vida espiritual para mí no es algo que está "no sé dónde", es algo
que está aquí y ahora a cada momento, cuando simplemente nuestra
intención está en ser mejores personas, más conscientes, más
presentes, hacerlo mejor. Y a cada momento que estás en contacto con tu
corazón, sabiendo lo que haces, asumiendo la responsabilidad por tu
vida, la espiritualidad "es", está integrada. Cuanto más
ocurre eso, nos volvemos seres de este mundo
sin ser del mundo, como una pequeña frase de la tradición Sufí que
dice que el objetivo del ser humano es estar en el mundo sin pertenecer
al mundo. Es realmente estar aquí totalmente en tus relaciones y en
todo lo demás, pero no apegado a nada, pudiendo soltar cuando sea
necesario, sin drama.
La
relación con Dios o con la creación para mí pasa por la relación
humana. En el momento que puedo realmente relacionarme con mis
semejantes de corazón a corazón, con verdad, con honestidad, con
sinceridad, Dios está dentro de mi experiencia, para mí es así.
Entonces buscarlo fuera, es ilusión, pérdida de tiempo. Dios
está presente en las relaciones humanas,
Y tal vez esa sea la razón por la que nos puso a todos juntos: a
ver si lo descubrimos entre nosotros. Podemos recordar la frase bíblica:
cuando dos o más personas se encuentran, Yo estaré entre ellas.
Esto
es lo que tenía preparado para decir.
Pregunta:
Al inicio de su conferencia da por hecho que ya tenemos una carencia, eso me
ha sorprendido.
Suzy:
¿Tú no lo has sentido? No puedo asegurar que es el 100 % de la
humanidad, pero parece que es así, porque la experiencia me lo va
demostrando no sólo en el contacto con la gente, también lo he leído
en varios libros que tratan el tema y es siempre lo mismo. En mayor o menor
medida somos carentes, sí, de un amor que no tuvimos y seguramente esa
carencia es la gran posibilidad del salto. Con la carencia podemos
llegar a trascender a la generación pasada y dejar algo mejor para la
futura.
Es como partir ya de la incompetencia de nuestros padres o de nosotros
como padres.
Suzy:
Si, incompetente en tanto algo que falta, partimos de una carencia, ¿No?. Tenemos que partir de que
hacemos lo mejor que podemos, y sabemos que no lo vamos a hacer
perfecto, es así.
Has hablado del trabajo. Pasamos mucho tiempo en el trabajo. Es verdad.
A mí me gustaría ser yo misma en el trabajo, pero a veces el abrirte
y ser tal y como tú eres... Es verdad que en la mayoría de los
casos lo que das es lo que sueles recibir, pero hay gente que no está
nada abierta y al final la que sale dañada eres tú.
Suzy:
Bueno eso es verdad y lo que siento es que junto con el deseo de
estrechar relaciones y abrir un camino mejor en tu profesión, también
está la inteligencia, saber ser adecuado y saber discernir con quién, cómo,
cuándo, y dónde. La intención está y también observar el ambiente y
saber como manejarlo. A veces desistimos muy pronto. Con esa persona no
funcionó entonces ya no me interesa. A veces hay que insistir más o
elegir a alguien que sientas que es más posible, pero invertir en esas
relaciones con las que pasas la mayor parte del tiempo, a mi me parece
muy importante para tu propio desarrollo.
Creo que hay una cosa fundamental en nuestra civilización, y es la gran
soledad que existe en ella. Hoy en día hay una gran
contradicción, a pesar de que existen muchos medios de comunicación
que promueven no la comunicación sino intentos de contactarnos, eso
en vez de crear comunicación nos crea soledad. Estamos con la pantalla.
Por otro lado nos da miedo estar con nosotros mismos. Aparentemente es
una contradicción, por un lado necesitamos estar en esa soledad, por
otro lado estamos sólos estando rodeados y es una contradicción difícil
de entender. La muerte, estar preparados. La aparente contradicción de
estar en el mundo sin ser del mundo es como estar preparados a dejarlo
todo a no tener que depender de eso. Cuantas más formas de comunicación necesitamos y medios, por otro nos atamos más
a una soledad que no nos deja penetrar en nosotros mismos. ¿Podemos
nosotros resolver esa carencia en la pareja?.
Suzy:
Yo siento que sí, por eso sigo por ahí haciendo mi trabajo. A partir
del momento en que las personas quieren realmente encontrarse y pasar
ese abismo, construir un puente de comunicación es posible, pero lo básico
aquí es que tenemos que abrir el corazón, sea como sea. Y eso no es
muy simple, no es fácil después de años donde la comunicación no es
muy fluida o sólamente es superficial. Pero yo siento que es posible,
ocurre muchas veces y a partir de ahí sucede eso que decías tú, se
torna más fácil eso de estar conmigo mismo estando en pareja a partir
del momento. Cuando la relación de pareja es fructífera y buena todo
lo demás parece funcionar mejor, incluso la mía conmigo mismo. Me sobra
tiempo, no tengo que estar peleándome, entonces puedo estar conmigo
mismo.
Eso significa que hay que buscar la muerte, o sea no pensar en nosotros
sino en el otro.
Suzy:
Sí. Hay muchísimas contradicciones dentro de nosotros, muchísimas.
Uno para realmente ver podría empezar por comprender que funcionamos
con las contradicciones como si fuera todo muy normal y
lógico. Hoy digo una cosa y mañana otra, y es así. Tenemos muchas
personalidades dentro, cada hora una que asume el mando, es muy loco.
Pero la mejor respuesta es siempre el equilibrio, ni tanto a la tierra,
ni tanto al mar (como dicen en mi tierra). La sabiduría viene de la
experiencia en abrirte a lo desconocido, sin apegarte tanto a lo que
conoces y que aparentemente te da seguridad.
La pareja es una buena oportunidad para conocernos.
Suzy:
No es la única, pero yo pienso que es una buena vía. Poder invertir ahí
y realmente sanar esa relación para que ocupe su lugar. Un lugar de
crecimiento de desarrollo de las dos personas, que sólo en una pareja se
puede dar. Yo sóla no puedo hacer lo que puedo hacer en una pareja. No
consigo confrontar ni ver mis cosas, bueno podría, pero con el otro es
más eficaz y más rápido.
Casi me has respondido. Cuando has ido hablando he notado que iba
sintonizando con el discurso. Me han parecido unas palabras muy sabias,
pero me has abierto que constatamos una serie de carencias a todos los
niveles, con el mundo, con la naturaleza, contigo mismo. Si pudieras
resumir la actitud desde la que buscar un apego de esas relaciones
deterioradas. Me ha llamado la atención eso de estar en el mundo sin
ser del mundo. Conecto. Y eso de olvidarnos de nosotros mismos para
abrirnos al otro. Quizás eso es lo que nos realiza más que ninguna
otra actitud. Gracias.
He entendido algo de lo que has hablado. La primera relación es con la
familia de origen, con nuestros propios padres para poder tener
relaciones sanas con el resto de las relaciones. ¿Así de nítido lo
entiendes?
Suzy:
Sí, así de claro, es así. Hay un mandamiento que dice honrarás a tu
padre y a tu madre ¿no?, lo conoces, ¿ no?, ahí está, hay que
hacerlo. Entonces en cuanto es una obligación y dentro no hay un
sentimiento real para poder llegar a eso, uno no puede crecer, tornarse
realmente adulto y maduro, para eso tienes que limpiar lo que no hubo,
si hay dolor, si hay rabia, sea lo que sea que no fue expresado en su
tiempo, ahí está impidiendo y determinando la manera de cómo eres tú
hoy como adulto. A partir del momento en que limpias esto y puedes
finalmente tornarte realmente un hijo de tu madre, de tu padre, un hijo
adulto pero desvinculado, no dependiente emocionalmente, entonces podrás
honrarlos como seres humanos que son, que fueron, que dieron lo que
pudieron dar. Sólamente cuando tu puedas sanar esas relaciones con tu
padre y tu madre, te podrás tornar un ser maduro, adulto. Si no, estás
a medias, intentando equilibrarte en la cuerda floja, es muy difícil
vivir así.
Me gustaría que matizaras, que no he entendido bien lo de olvidarse de
uno mismo para estar con el otro.
Suzy:
Tal vez la palabra no sea totalmente olvidarse, pero es que
somos en
general muy egoístas por carencia, porque somos seres carentes
estamos
siempre queriendo mucho, a pesar de que hay personas que dan
mucho. Son las personas que aparentemente están dando mucho y
que no necesitan, no demuestran que necesitan, pero no están
dando tan
generosamente así. Lo dan pero después viene la factura.
Entonces en
general por carencia nos tornamos personas egoístas. Queremos
sanar
nuestra carencia, es humano, pero la manera como lo hacemos es
de tal forma que
la vida tiene que girar en torno a nosotros. Somos
autoreferentes, entonces es mi rabia, es mi carencia, es mi
insatisfacción,
es mi impotencia, es mi mi mi no sé cuantas cosas más.
En cuanto todos
esos mis no están resueltos no puedo mirar fuera y si no miro fuera no
recibo tampoco, no estoy abierto a dar, y cuando no estoy abierto a dar
tampoco sé recibir. Y cada vez mi situación empeora más y más. Una vía,
no debería decir esto porque otra vez podría confundirse con un
comercio, pero una vía para realmente sanarse uno es empezar a dar más,
no debería ser con esa razón, debería ser simplemente, espontáneamente.
Pero es una forma de sanarse, empezar a dar un poco. Decimos muy a
menudo que “no estoy listo aún, me faltan cosas". Tengo que seguir aquí
porque aquí me falta esto, lo otro y lo otro, más una, más dos, más
veinte, después ya no puedo más vivir y recoger resultados porque
estoy en la cama paralítica.” Es así, entiendes, eso es. La terapia
a veces nos lleva a este estado, de centrarme demasiado en mi mismo, y
olvidar que hay otros a mi alrededor. Por un tiempo es válido, pero hay
límites, para que podamos compartir y dar lo que vamos aprendiendo,
dejando la energía circular, y creando vínculos estrechos en nuestras
relaciones de un constante intercambio.
Me gustaría que explicaras un poquito más que es para ti honrar a los
padres.
Suzy:
Reconocerlos como mi padre, mi madre con sus defectos, con sus
cualidades, como las personas que son, que fueron, respetarlos tal como
son, tener una vida desvinculada de ellos a nivel emocional, no estar
repitiendo historias aún en busca de su aprobación,
y a partir de ahí yo puedo bajar la cabeza y decir "honro a mi
padre y a mi madre", agradezco que me dieron la vida, pero sigo mi
camino. Y solamente ahí, y esta es mi experiencia, yo pude tornarme
realmente madre. Yo tenía mis hijos pero en cuanto no pude sanar mi
relación totalmente con mi padre y con mi madre yo no conseguía
ser madre. Yo era una mezcla de cualquier cosa menos madre de verdad.
Estaba muy mezclada mi ser madre con la niña pequeñita necesitada,
muy confundida y carente.
¿Cuál
es el papel de la pasión?
Suzy:
Yo le di muchas vueltas a eso, a mi me parece que es la forma que Dios
el creador nos dio para hacer que nos encontráramos, porque si no, ¿
como sería? Es una manera de motivarnos más, a ver, eso puede
funcionar, eso es interesante, ¿ nos juntamos?, ¿ hacemos algo juntos?
Bueno, después viene la trampa, eso se acaba, y sigue la vida misma con
todas sus dificultades, obstáculos, y oportunidades de aprendizaje y
evolución.
Creo que se ha escrito bastante en el plano religioso, que el estado de
pasión lo han tenido los
santos como una forma de exaltación espiritual, entonces ¿de que pasión
hablamos?
Suzy:
Dicen que es otra. Dicen que tiene otra cualidad. Yo no sé porque no
estuve ahí aún. Dicen que es como una exaltación, utilizando los
mismos nombres para cosas diferentes.
¿Será tan diferente?
Suzy:
Parece que sí. La otra no es que dure, tampoco dura, la exaltación
espiritual es como una unión con Dios, con la creación, un momento de
iluminación, es como una cosa probablemente tal vez más grande que la
humana, pero tampoco dura. Es otra trampita para decir que por ahí es
el camino. Nosotros vamos siguiendo, queriendo repetir la experiencia e imaginamos que tal vez podamos llegar.
Es mi opinión. No lo cuenten mucho por ahí. Eso es lo que yo he
experienciado algunas veces y he observado en la gente.
La pasión con
los humanos tiene una connotación básicamente sexual. El sexo es lo
que motiva la pasión, la atracción sexual, la química, y después
otras cosas se van añadiendo. En la via espiritual, la fase de exaltación,
la primera iluminación (como lo he escuchado muchas veces de Naranjo)
nos lleva en seguida a la noche oscura del alma, que es una etapa muy
dura y difícil en la vida del ser humano que llega a la gracia de
vivirlo. Y si consigue aguantar firme, puede que llegue a la iluminación
definitiva.
También el sentido sexual está tan
confundido...
Suzy:
La sexualidad misma puede ser utilizada como una conexión más, desde
que la gente sepa como hacerlo. Si nos abrimos a aprender a vivir el básico
– cosa que no nos enseñaron – podemos almejar otros niveles de una
sexualidad más sana, menos sólamente instintiva, y desde alli alcanzar
niveles muy elevados, utilizando el encuentro sexual como un medio,
dejando lo tan conocido y controvertido orgasmo como algo menos
importante de la vida sexual, o por lo menos, dejar de perseguir el
orgasmo como meta y consecuentemente como prueba de una sexualidad
satisfactoria y madura.
Siendo la muerte uno de los tabúes más grandes de la sociedad
occidental, cómo podemos relacionarnos, porque normalmente cuando muere
alguien próximo nos impacta, pero bueno hay algunos momentos en que ves
la presencia de la muerte. Así de forma cotidiana nos apartamos, y me
gustaría alguna travesía para eso.
Suzy:
Yo lo que hago, es mi experiencia conmigo misma, es como todos
los días
por la noche, cuando me voy a acostar o dormir, siempre pienso
que no
despierte o que alguien de las personas más intimas mías no
despierten, sería una metáfora que puede ocurrir durante el día
también
pero yo utilizo el dormir. Es como que hago siempre un balance
de qué
cosas hago, qué dejé pendiente, y eso me ayuda a estar al día
con lo
que siento que es importante. Es una manera. No te digo que es
fácil
enfrentar la muerte de verdad. Siento que con esa práctica me
fue menos
desesperante. En experiencias recientes, importantes en mi vida,
que
fueron impactantes, que me causaron dolor por la pérdida de
seres
queridos, tener la muerte como algo íntimo y presente ayuda
mucho. La pérdida fue dolorosa pero no fue desesperante no me
quitó mi presencia
con todo lo que ocurría y pienso que es el resultado de mantener
la
idea de la muerte presente todos los días. Eso es real.
Al principio de tu charla uniste la carencia que llevabas de tus padres
con la de la pareja y con la que llevabas a los hijos. Cuando has dicho
el salto que diste al arreglar lo de tus padres, arreglar lo de tus
hijos, para mi hay un hueco en medio.
Suzy:
Sí, esta todo conectado. En ese momento me conecté conmigo como madre,
pero claro que está la pareja en el medio. Sanar la relación con mis
padres me hizo ver muy claramente lo que había en la pareja también.
Diría que sanar la relación con los padres y con los hijos es más
fácil que con la pareja. Tal vez sea así, la manera de seguir
aprendiendo. Es desde donde yo siento que se aprende más. Hoy sanas una
cosa, mañana aparece otra. Si estuviera todo perfecto perdería la
gracia.
El sentido de culpabilidad te
llevaba a hacer concesiones con tus hijos y hacerlos a ellos que crezcan
en la carencia y que el día de mañana sean unos padres ...
Suzy:
Yo siento que el romper eso es primero asumir la responsabilidad por mis
actos, es percibir que me siento culpable. Percibir y poder ponerlo
fuera, como asumir el fracaso. En el momento que puedes decir yo no soy
tan estupenda como quería ser o demostraba ser, y creo que hice un montón
de cosas malas, eso es ya medio camino para no estar cargándote de
culpas, porque la culpa es
algo no asumido. En el momento que lo pongo fuera puede ser que me dé
vergüenza, que me sienta triste, u otras cosas pero no hay más tanto
de culpa. La culpa es una excusa para no asumir, no actuar, no cambiar,
permanecer en la parálisis. Cuando uno se ve de verdad, duele, es feo,
no nos gusta nada ver nuestros errores. Pero es la única forma de hacer
de ellos una posibilidad de aprendizaje y cambio.
Creo que su mensaje sobre las relaciones ha estado caracterizado por las
dificultades, lo difícil o incluso la negatividad. Yo también comparto
esa idea. También creo que en el trasfondo tiene una visión positiva.
La pregunta es si podría de una forma sintética y concreta dar algunas
líneas de actuación para que esas relaciones fueran más positivas.
Suzy:
Te puedo decir palabras, llegar a trasformar esas palabras en vida y
experiencia depende de cada uno. Yo siento que cosas básicas en las
relaciones en general es: la honestidad, la verdad, es poder realmente
establecer, invertir en la comunicación. Tener muy presente que la
comunicación es fundamental en cualquier relación, la expresión,
saber expresar y también ser adecuado.
A veces hay personas que tienen
dificultad y aprenden de pronto algunas cosas, y entonces creen que todas las
personas tienen que parar, el mundo tiene que parar porque ahora yo voy
a expresar, ahora es mi momento y no es así, hay que ser adecuado.
Saber escuchar y ponerte en el lugar del otro. Mantener un diálogo de
verdad, donde yo no estoy únicamente queriendo imponer mi punto de
vista, son factores importantes en todas relaciones. Pero lo principal
es saber abrir el corazón. En el momento en que uno abre el corazón al
otro es como que tu empiezas a ver al otro también, ya no estoy tan
lleno de mis cosas y eso establece un vínculo. Y no dejar que la vida
nos coma, de tal forma que no hay tiempo para relacionarse.
Has hablado de las desgracias de la vida y luego has hablado de otras
que son inventadas por nosotros.
Suzy:
Algunas personas tienen más tendencia, otras menos, pero lo que ocurre
con algun tipo de gente es como que tengo que estar infeliz, si no estoy
infeliz no soy yo. No me permito momentos de real satisfacción. Tengo
que crear problemas, y entonces mi vida es una sucesión de problemas,
los que creo yo y los que atraigo, imagino que siendo infeliz, sufriendo
mucho estoy acercandome de Dios. Son ideas locas que nos mantienen
alejado de uno mismo, presos en nuestra propia trampa.
Has estado hablando que la clave es abrir el corazón. Estás diciendo
que los problemas del mundo son una falta de amor en sentido más
amplio.
Suzy:
Sí, sí.
Como el mensaje que es amar al otro como a mi mismo.
Suzy:
Si, sí, amar a otro como a ti mismo y a Dios sobre todas las cosas.
Bueno,
ya está bien, no? Muchas gracias por la atención y el interés de
todos.
http://www.fritzgestalt.com/artisuzy.htm
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